lunes, 24 de junio de 2019

Buenaventura

A todo el frente del puerto de Buenaventura, quizá el puerto más importante del Pacífico colombiano, los japoneses ubican ilegalmente una de sus fábricas flotantes. Es un gigantesco barco que procesa pescado enlatado que distribuye por toda América latina. No pagan impuestos y vierten los desechos al mar sin ningún tratamiento previo. En este puerto habita una de las poblaciones negras más pobres del mundo. Una ciudad de contrastes, ya que por allí entra y sale un porcentaje muy importante de la riqueza nacional. La mayoría de la población, solo puede ver impávida el paso de barcos gigantes, tractomulas cargadas de mercancías mientras los niños lloran de hambre.
Esa doble moral de los japoneses no se ve reflejada en los estadios. Nuestros cafres de turno son víctimas de un sistema educativo descompuesto y putrefacto, producto de las directrices de las bancas multilaterales internacionales.
Y no nos hagamos ilusiones. Con el nuevo presidente seguiremos en los mismos con las mismas. Llegó el cambio para que todo siga igual.

martes, 11 de junio de 2019

De qué trata este grupo?

Debes tener mucho cuidado.
Este grupo es una organización clandestina de agentes encubiertos dedicada a reclutar personas ignorantes, para alimentar a una tribu de alienígenas ancestrales que viven en la galaxia Andrómeda.
Se alimentan de gente sucia y con mala ortografía.
Además, si usted es de los que cree que el calentamiento global es un mito urbano, que el hombre nunca llegó a la luna, que las vacunas causan autismo, que Uribe, Cristina o Fugimori fueron grandes presidentes, que la tierra es plana, prepárese. Usted será abducido esta misma noche para alimentar a las ratas alienígenas ancestrales. Se alimentan de carroña.

viernes, 31 de mayo de 2019

La noche se hizo para dormir

“”
Esta historia me la contó mi mamá, que se la contó mi abuelita.
Había una señora en el pueblo llamada María que era costurera. Era muy solicitada en el pueblo ya que su trabajo era impecable, en el día se dedicaba a visitar a sus vecinas para platicar de chismes y ya hasta hacerse de noche se dedicaba a coser y hacer su trabajo junto con pendientes, se quedaba hasta muy tarde.
Un noche ella estaba cosiendo, eran ‪las 12 de la madrugada‬, cuando comenzó a escuchar afuera de su casa unos sonidos muy extraños, como pasos y gruñidos, en su tiempo que tenía ella trabajando en la madrugada jamás había escuchado ruidos extraños por lo que dejó pendiente su trabajo, se paró de la silla y se dirigió hacía la puerta de su casa para escuchar mejor, se acercó cada vez más hasta el grado de poner la oreja pegada a la puerta, y los sonidos que habían dejaron de escucharse.
Extrañada quitó la oreja de la puerta y lentamente retrocede, para su sorpresa vió por debajo de la puerta una sombra reflejada por unos pies como si alguien se encontrara justo afuera de la puerta de su casa, María estaba muy asustada, pues lo que pensaba en ese momento era quien podría estar a altas horas de la noche afuera de su casa.
María no podía dejar de ver la sombra parada al otro lado de la puerta, simplemente no hacía ruido solo duró parado ahí durante minutos y María no tenía idea de lo que pasaba en ese momento.
Después de unos minutos la “misteriosa persona” que se encontraba afuera empezó a tocar la puerta muy despacio, María estaba aterrada y decidió no abrir la puerta simplemente esperaba a que esa persona que la atormentaba se fuera de su casa, después de un rato ve que la sombra se retira dando unas pisadas muy fuertes contra el piso y María comenzó a tranquilizarse pero inesperadamente escuchó una escalofriante voz, que provenía de una de las ventanas que se encontraba cerradas, dijo: “Vuelvo por ti”. María estaba aterrada, corrió hacía su cuarto y se encerró completamente hasta que amaneciera.
A la mañana siguiente María quería reportar lo sucedido pero al salir de su casa vió que en la ventana donde había escuchado esa escalofriante voz se encontraba un hueso humano muy pequeño, ella sabía que no era nada normal lo que había sucedido y más al ver aquel hueso puesto en su ventana así que decidió tomarlo con una tela y envolverlo para llevarlo al templo de la iglesia del pueblo y enseñársela al cura.
Al llegar le platica todo lo sucedido al Curay le muestra el hueso encontrado, el Cura estaba sorprendido viendo el hueso fijamente y viendo a María, le dijo que lo que sea que fuera lo que estaba en la casa de ella esa noche iba a regresar para intentar llevársela, María estaba aterrada y comenzó a llorar, sus manos no dejaban de temblar, el Cura le dijo que la única solución era conseguir un bebé menor de un año y al momento de que aquella siniestra entidad llegara, tendría que hacer que el bebé llorara, al mencionarle esto el Cura y María comenzaron hacer unas oraciones para protegerse contra el mal y después se retiró.
Más tarde María hizo un esfuerzo y no paró hasta que consiguió un bebé que una de sus vecinas se tentó el corazón y preocupada por la situación de María decide ayudarla. María con nervios y asustada se preparó y espero que llegara la noche.
Al caer la noche, mientras las calles del pueblo se escuchaban completamente en absoluto silencio, María y su vecina junto con el bebé que se encontraba dormido estaban preparadas de recibir aquel siniestro ser.
Eran las 12 de la madrugada cuando María y su vecina escuchaban a lo lejos unas pisadas muy fuertes contra el piso, las escuchaban muy lejos y poco a poco cada vez más cerca, el miedo comenzaba a invadirlas sin control, María solo decía “Es él, viene por mi!”.
Cuando las pisadas se escucharon justo afuera de la puerta de la entrada se veía de nuevo la sombra de dos pies por debajo de la puerta, de pronto se escuchó que tocaron la puerta pero ahora con mucha fuerza, tanto que la puerta temblaba, la vecina rápidamente le dió a María al bebé para que lo despertara y así fue, él niño despertó y comenzó a llorar desesperadamente, lo que sea que estaba afuera soltó un fuerte gruñido y comenzó a correr alrededor de la casa desesperado, María y su vecina se juntaron junto con el bebé y se escondieron por debajo de una mesa, hasta que se dejó escuchar aquel misterioso y espeluznante ser correr.
Avanzada la noche y sin escuchar ningún ruido un buen rato, salieron más tranquilas de su escondite, mientras comenzaron a caminar para dirigirse al cuarto a descansar, María pasó por la puerta de la entrada y al dirigir su mirada al terminar la puerta, ve la sombra de los pies parado en la parte de afuera de su puerta.
María nuevamente aterrada y en shock comienza a caminar retrocediendo alejándose de ahí pero sin quitar la mirada, tenía sus ojos llorosos de miedo. Escuchó la voz aterradora que venía de afuera de la puerta y le dijo “Te salvaste por alma pura” y concluyó diciendo “La noche se hizo para dormir”.
Aquella entidad maligna desapareció y María no volvió a saber de esa entidad jamás.💤💀💤💀💤💀
Anónimo (convocatoria de relatos de terror Edy Doo)

Adjetivos poéticos

Undívago, que es llevado por las olas o se mueve como ellas
Algente, frío en extremo
Álgido, frío o momento culminante
Procela, tormenta
Alígero, dotado de alas
Perlar, cubrir o salpicar de gotas, lágrimas, reflejos
Astrífero, lleno de estrellas
Nemoroso, lleno de bosques
Clivoso, en cuesta
Sitibundo, con sed
Nubífero, que trae nubes
Coruscante, que brilla
Curruscante, alimento que cruje
Mirífico, admirable
Intempesta, hora entrada de la noche
Intempestivo, fuera de hora
Estufido, expresión de enojo
Armipontente, poderoso en armas
Arpado, para referirse a un pájaro de canto grato
Aurífero, que lleva oro
Aurífluo, que arrastra oro
Belígero, guerrero
Crinado, de cabello largo

jueves, 30 de mayo de 2019

El estatuto de la verdad

[5/30 06:31 PM] Carlos Upegui: La cantidad de gente que está inscrita en cada uno de los tres estatutos de la verdad, es directamente proporcional al tiempo transcurrido desde que iniciaron.
El mito tiene millones de años. Como ya lo indiqué, es tan antiguo como la humanidad.
La religión (entendida como el estatuto a partir del monoteísmo) tiene miles de años. No más de tres mil.
La ciencia, en cambio, tiene unos cientos de años. Es muy reciente comparada con las anteriores formas de conocimiento.
[5/30 06:34 PM] Carlos Upegui: Como consecuencia de lo anterior, hay un predominio indiscutible de creencias basadas en mitos y supersticiones.
Sin embargo, el sujeto de la ciencia ha demostrado en este corto tiempo, que puede conseguir desarrollos importantes para la humanidad.
[5/30 06:36 PM] Carlos Upegui: Más del ochenta por ciento de la humanidad permanece cerrada y lejos del conocimiento científico.
[5/30 06:40 PM] Carlos Upegui: Incluso muchos de ellos, cuando ven las inconsistencias del pensamiento religioso, prefieren regresar al mundo mítico de las supersticiones, antes de asumir una postura crítica y objetiva sobre la realidad que los rodea.
Verbo y gracia la famosa era de acuario, una propuesta de vida llena de mentiras, engaños y falsas promesas.
Al parecer, al gran grueso de la humanidad le gustaría vivir en un mundo de dulces mentiras y engaños, que en uno de amargas verdades.

domingo, 26 de mayo de 2019

Un saludo

[5/26 05:48 PM] +51 973 878 642: Un saludo para aquellos que dicen que los judios gobernamos el mundo y que nuestra unica intencion es la destruccion total de todas las razas delmundo; un saludo para quienes nos culpan de forjar un nuevo sistema global;un saludo para quienes dicen que controlamos la tasa de natalidad de los paises; un saludo para aquellos que dicen que estamos en el wall street moviendo los hilos y desplomando economias e incitando a crisis; un saludo para todos
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sábado, 25 de mayo de 2019

John Wick.

- Dicen que cuando John Wick nació,
él le dio la nalgada al doctor.

- Cuando John Wick iba a la escuela,
la maestra le pedía permiso para salir al baño.

- Cuando los papás de John Wick tenían miedo, se iban a dormir con él.

- Una vez John Wick no fue a clase dos días...
Hoy en día se conocen como sábado y domingo.

- John Wick, se corta las uñas de la mano derecha, con la mano derecha.

- Cuando John Wick se fue de la casa de sus padres, su papá pasó a ser el hombre de la casa.

- Una vez a John Wick le impactó un rayo, y el rayo murió electrocutado.

- Dicen que cuando se inventó el teléfono, Chock Conoors ya tenía dos llamadas perdidas de John Wick.

- Cuando John Wick se mira en el espejo, no ve su reflejo, porque sólo puede haber un John Wick.

- Si John Wick llega a tu casa, el invitado eres tú.

- Dicen que John Wick, usa gafas para no dañar al sol.

- Dicen que John Wick, le ganó una competencia de no respirar bajo el agua a un pez.

- Una vez John Wick llegó tarde a clases, y el profesor regañó a los demás por llegar temprano.

*Sólo por salir de la monotonía *

jueves, 23 de mayo de 2019

Paganini

Niccoló Paganini «El violinista del diablo»

En los conciertos corría, brincaba, retorcía su cuerpo hasta límites insospechados y todo esto mientras tocaba su instrumento al que, a pesar de quedarle solamente una cuerda, lograba arrancarle unos sonidos absolutamente fantásticos. El público, que acudía en masa a todos sus espectáculos, no daba crédito a lo que veía y escuchaba. Los hombres lo vitoreaban y aplaudían, las mujeres se desmayaban entre jadeos y todos parecían quedar extasiados ante su magistral música y su capacidad artística.Posiblemente algunos de ustedes piensen que estoy describiendo algún concierto de rock moderno. Tal vez uno de Mike Jagger en sus buenos tiempos o quizás Jimy Hendrix que prendía fuego a sus guitarras.

Pero no, estoy hablando de un violinista, de hecho, el mejor violinista de la historia: Niccoló Paganini, italiano que destacó por un virtuosismo nunca antes visto.

El mito de Paganini se comenzó a fraguar cuando tenía 5 años. Su madre aseguró haber tenido un sueño en el que se le apareció el demonio y le dijo que su hijo Niccoló sería un violinista famoso. A partir de entonces su padre le obligó a estudiar música durante 10 horas al día.

Rápidamente comenzó a dar muestras de su enorme talento musical y con 6 años dio su primer concierto, a los 9 hizo su primera gira y a los 16 ya era mundialmente famoso. Comenzó a dar conciertos por toda Europa y su fama se elevó hasta límites inimaginables para la época amasando una gran fortuna que dilapidaba en fiestas y juegos de azar. Además, su popularidad como músico sólo era superada por su fama de mujeriego. Decían de él que a pesar de ser “feo y descuidado” ejercía una extraña y poderosa atracción a las mujeres. No en vano tuvo un lío con las dos hermanas del emperador Napoleón Bonaparte, entre otras muchas.

Pero lo más sorprendente de Paganini era, sin duda, su genio musical. Y no sólo por crear más de 200 composiciones musicales sino, sobre todo, por su increíble y peculiar técnica a la hora de tocar el violín.

Su cuerpo alto y desgarbado poseía un flexibilidad especial que le permitía realizar movimientos imposibles para cualquier otro, como cruzar los codos uno por encima de otro mientras tocaba o flexionar lateralmente las articulaciones de sus dedos consiguiendo llegar a notas inalcanzables para la mayoría de los mortales.

Una de sus habilidades más aplaudidas era cuando retiraba tres de las cuatro cuerdas del violín y con esa única cuerda hacía sonar el violín como si fueran varios los que se tocaran. También era capaz de hacer increíbles Pizzicatos (pellizcar las cuerdas) con la mano izquierda, la mano de los trastes

Pero esta habilidad tenía un pequeño secreto y no se trataba, según se rumoreaba entonces, de un pacto con el diablo. En realidad se piensa que Paganini sufría del síndrome de Marfan, una enfermedad que afecta al tejido conectivo, lo que le da a quien lo padece largas y flexibles extremidades.

Como su genialidad musical surgió a una edad muy temprana, alcanzó las mieles de éxito muy joven, pero con ese éxito vino una vida plagada por el desorden y los abusos. Paganini, con tan sólo 16 años, llegó a perder tanto dinero que en varias ocasiones llegó a dejar empeñado su violín para poder cubrir sus deudas de juego. Pero al final, terminó librándose del vicio y nunca más se acercó a una mesa de apuestas.

Paganini era capaz de tocar a la espectacular velocidad de doce notas por segundo. Ese es el tiempo que la mayoría de los músicos tardan en leer doce notas. También innovó con sus técnicas de memorización; antes de él, todos los violinistas iban acompañados del programa que debía ser tocado. Paganini, a su vez, acostumbraba simplemente a subirse al escenario con su instrumento, sacudiendo su larga cabellera y poniéndose a tocar. Todo el programa estaba en su memoria.

Con todo ese talento extraordinario, el virtuoso violinista se convirtió en leyenda. Asociada a la increíble velocidad que alcanzaba cuando tocaba, estaba su apariencia cadavérica, que causaba cierto terror en las personas que tenían miedo de asistir a sus presentaciones.  Niccoló medía 1.65 metros de alto, era muy delgado, tanto que su cuerpo y extremidades asemejaban a líneas largas y sinuosas, de cara muy pálida y rasgos marcados, ojos de águila (oscuros y penetrantes), nariz puntiaguda, cabellera larga ondulada que caía sobre sus delgados hombros. No era de extrañar, el hombre vivió toda su vida luchando contra una enfermedad severa que le exigía una dieta rigurosa y muchas horas de sueño. En la época, sin embargo, muchos creían que Paganini había vendido su alma al diablo a cambio de su perfección musical.

En 1840 Paganini cayó muy enfermo, y algunos días antes de su muerte el obispo de Niza acudió a visitarlo, pero Paganini se rehusó a verlo, insistiendo en que no estaba agonizante, que aún le quedaba mucho tiempo más de vida. Pero murió, y no hubo tiempo para que recibiera los sacramentos finales. Debido a esto, la iglesia se rehusó a concederle un entierro en un campo santo. Solo después de cinco años de la muerte de Paganini, su hijo, apelando directamente al Papa, obtuvo un permiso para enterrar el cuerpo del gran violinista en la iglesia del pueblo en las proximidades de Vila Gaiona en Italia.

¿Amigos?

VERDADES AMARGAS

Yo no quiero mirar lo que he mirado
a través del cristal de la experiencia;
El mundo es un mercado en que se
Compran; honores, voluntades y conciencia.

¿Amigos?... ¡Es mentira, no hay amigos!
La amistad verdadera es ilusión,
ella cambia, se aleja y desaparece
con los giros que da la situación.

Amigos complacientes sólo tienen
los que disfrutan de venturas y calma,
pero aquellos que abate el infortunio
sólo tienen tristeza en el alma.

Si estamos bien, nos tratan con cariño
nos buscan, nos invitan, nos adulan:
más si acaso caemos, francamente
sólo por cumplimiento nos saludan.

En este laberinto de la vida,
donde tanto domina la maldad,
todo tiene su precio estipulado:
amores, parentescos y amistad.

El que nada atesora, nada vale,
en toda reunión pasa por necio,
y por más noble que sus hechos sean,
lo que alcanza es la burla y el desprecio.

Lo que brilla nomás tiene cabida
y auque brille por oro lo que es cobre,
lo que no perdonamos en la vida
es el atroz delito de ser pobre.

La corrupción, el vicio y hasta el crimen
puede tener su puesto señalado;
las llagas del defecto no se miran
si las cubre un diamante bien cortado.

La sociedad que adora su desdoro
persigue con gran saña al criminal,
más si el puñal del asesino es de oro,
enmudece… ¡y el juez besa el puñal!

Nada humano es perfecto y nada afable,
todo está con lo impuro entremezclado,
el mismo corazón, con ser tan noble,
¡cuántas veces se muestra enmascarado!

Que existe la virtud, yo no lo niego,
pero siempre en conjunto defectuoso:
hay rasgos de virtud en el malvado,
hay rasgos de maldad en el virtuoso.
Cuando veo a mi paso tanta infamia
y que mancha a mi planta tanto lodo,
ganas me da de maldecir la vida,
ganas me da de maldecir de todo.

A nadie habrá de herir lo que aquí digo,
porque ceñido a la verdad estoy:
me dieron a liberar hiel y veneno
hiel y veneno en recompensa doy.

Pero si tengo las palabras toscas
de estas líneas oscuras y sin nombre
doblando las rodillas en el polvo,
pido perdón a Dios, pero no al hombre.

lunes, 20 de mayo de 2019

El viejo brujo

Cuenta una vieja leyenda, que una vez llegaron hasta la tienda de un viejo brujo, dos jóvenes tomados de la mano.

—Nos amamos—empezó el joven.
—Y nos vamos a casar—dijo ella.

Nos queremos tanto que tenemos miedo, queremos un hechizo, un conjuro, un talismán, algo que nos garantice que podremos estar siempre juntos, hasta el día de la muerte.

—Por favor, preguntaron, ¿hay algo que podamos hacer?

El viejo los miró tan enamorados, tan anhelantes esperando su palabra.

—Hay algo—dijo el viejo. Después de una larga pausa.
Pero no sé, es una tarea muy difícil y sacrificada.

—No importa—dijeron los dos. Lo que sea—ratificaron.

—Bien, dijo el brujo, ¿ves el monte al norte de nuestra aldea?
Dijo dirigiéndose a la muchacha; deberás escalarlo sola y sin más armas que una red y tus manos, y deberás cazar el halcón más hermoso y vigoroso del monte. Si lo atrapas, deberás traerlo aquí con vida el tercer día, después de la luna llena, ¿comprendiste?
La joven asintió en silencio.

Y tú, siguió el brujo dirigiéndose al muchacho, deberás escalar la Montaña del Trueno, cuando llegues a la cima, encontrarás la más brava de todas las águilas y, solamente con tus manos y una red deberás atraparla sin heridas, y has de traerla viva, el mismo día.
¡Salgan ahora! ¡Vayan a cumplir!

Los jóvenes se miraron con ternura, y después de una fugaz sonrisa, salieron a cumplir la misión encomendada. Ella hacia el norte, y él hacia el sur.
El día establecido, frente a la tienda del brujo, los dos jóvenes esperaban con sendas bolsas de tela, que contenían las aves solicitadas. El brujo les pidió que con mucho cuidado las sacaran de las bolsas. Los jóvenes lo hicieron y expusieron ante la aprobación del viejo brujo las aves cazadas. Eran verdaderamente hermosos ejemplares, sin duda lo mejor de su estirpe.

—¿Volaban alto?—preguntó el brujo.

—Sí, sin duda—contestaron los jóvenes enamorados.

—¿Y ahora?—preguntó el joven. ¿Las mataremos y beberemos de su sangre?

—No—dijo el viejo.

—¿Las cocinaremos y comeremos su carne?—preguntó la joven.

—No, repitió el viejo. Harán lo que les digo.

Tomen las aves y átenlas entre sí por las patas con estas tiras de cuero, cuando las hayan anudado, suéltenlas y que vuelen libres. Los jóvenes hicieron lo que se les pidió y las soltaron.
El águila y el halcón intentaron levantar vuelo, pero solo consiguieron revolcarse en el suelo. Unos minutos después, irritadas por la incapacidad de volar, las aves arremetieron a picotazos entre si hasta lastimarse.

Este es el conjuro, dijo el brujo.
Jamás olviden lo que han visto. Ustedes son como un águila y un halcón, si se atan el uno al otro, aunque lo hagan por amor, no sólo vivirán arrastrándose, sino que además, tarde o temprano, empezarán a lastimarse uno al otro.
Si quieren que el amor entre ustedes perdure... ¡¡VUELEN JUNTOS, PERO JAMÁS ATADOS!!

domingo, 19 de mayo de 2019

Sitios web

ÁLGEBRA
https://drive.google.com/drive/folders/0BzEr142A_5uMVUFLc2FuY3U2b1k

Baldor
https://drive.google.com/file/d/0B4YSLQEAEizaYmZjNjM1OTAtY2JkYy00ZGMxLWI1YmEtODVlMTc4MmVjNDg4/view?hl=es

Álgebra lineal
https://drive.google.com/file/d/1Y8HkFGPVDopPE8n0T3C7wpcD5xPhwtp5/view

ANÁLISIS MATEMÁTICO
https://drive.google.com/drive/folders/0BzEr142A_5uMdDQzZTMzSndmdGc

CÁLCULO
https://drive.google.com/drive/folders/0BzEr142A_5uMNmRSZkUyVkxqbmc

ECUACIONES
https://drive.google.com/drive/folders/0BzEr142A_5uMSXJYblNIc1dSbW8

EDITORIAL LUMBRERAS
https://drive.google.com/drive/folders/0BzEr142A_5uMUE9LUzVpRW1CVGM

ESTADÍSTICA
https://drive.google.com/drive/folders/0BzEr142A_5uMbmVSQVpUeDBYRG8

FÍSICA
https://drive.google.com/drive/folders/0BzEr142A_5uMbFRyS3NKNjRpWlU

GEOMETRÍA y TRIGONOMETRÍA
https://drive.google.com/drive/folders/0BzEr142A_5uMMEFSbHJJeS1ZZnM

MATEMÁTICAS
https://drive.google.com/drive/folders/0BzEr142A_5uMaTFEN2c2d3lMZU0

MECÁNICA, ELECTRÓNICA
https://drive.google.com/drive/folders/0BzEr142A_5uMM0hNREE1ZmhpTkU

PRECÁLCULO
https://drive.google.com/drive/folders/0BzEr142A_5uMaWl5NGpiQWZlU3M

QUÍMICA
https://drive.google.com/drive/folders/0BzEr142A_5uMdmtiSUtNSFY4Ujg

https://drive.google.com/folderview?id=1E3INUln-Ap2Gdghyfw_EcfkX5EfZQH-a

Calma

Calma. El universo tiene unos 13700 millones de años. El sistema solar, unos cinco mil millones de años. La tierra, unos 4500 millones de años. La vida sobre La Tierra, unos 3500 millones de años. Los primeros homínidos, unos diez millones de años. La especie Homo, unos tres millones de años. El homo sapiens, o sea nuestros antepasados más cercanos, unos dos millones de años. El homo sapiens sapiens, o sea nosotros, más de un millón de años.
¿Todo esto para que tú vengas a decir que estamos locos?

sábado, 18 de mayo de 2019

MATRIMONIOS SIN HIJOS


Una de las modas negativas que se estilan es la de que demasiadas parejas se cuidan muy bien en su idea de no tener hijos. Dada la fragilidad de los matrimonios actuales que se juntan y se separan con la facilidad con que cambian de chaqueta porque ésta ya no está de moda, tiene las solapas anchas, el motivo debe ser en muchos casos que, si se plantea la circunstancia de separarse - prevenidos, ya cuentan con eso-  sin  hijos la cosa es menos complicada. O simplemente porque "hay que pasarlo bien ahora que somos jóvenes y para ello los hijos son un estorbo". Está claro que, dada la corriente de consumismo que impera, "un hijo origina muchos gastos". Y porque en el ansia generalizada de viajar , para hacerlo los hijos son un estorbo. Quizá esto no es frecuente, no lo sé, pero conozco un par de casos en los que dos parejas, una de mi edad más o menos y la otra de más jóvenes,  vivían a lo grande, como en "tiempos de vino y rosas", disfrutando a tope, viajando lo más lejos posible en las vacaciones porque consideraban  que  que cuanto más distante lo hicieran más lucía al contarlo a los amigos. ¿Fueron realmente más felices?. Quizás sí, pero viven aún ambas parejas, no se separaron pero sé que que su vida es un calvario, que se aguantan mutuamente y el último tramo de su vida es lo que se dice auténticamente de amargados. Los países desarrollados tienen un problema serio en la crisis de natalidad. ¿Será cosa de que ya no se resuelva en la cama como viene siendo lo habitual  sino a base de robots, que están en alza y parece que valen para todo?. ¿A qué logros llegará la humanidad en su carrera alocada y no siempre en resultados positivos?. " O tempora, o mores..."

Mi abuela

-otro pequeño cuento-

"No me gustaba ir a la casa de la abuela, olía raro, todo era viejo y ella solo se la pasaba en su sillón sin moverse. Mis padres me impedían que me acercara, temían que la molestara. Así fue durante un año.
Un día, mi carrito, con el que jugaba, se fue debajo del sillón de mi abuela, con miedo, fui por él, cuidando que mis padres no me vieran. Al sacarlo, sentí una mano rozando mi espalda, miré y era mi abuela que balbuceaba, y después de unos segundos, entendí que pedía ayuda. En eso, entró mi padre y mi abuela se quedó quieta.
Desde ese día, busqué la forma de acercarme a mi abuela, que con mucho esfuerzo, me pidió que cambiara las pastillas del frasco de medicina. Lo hice y le puse otras pastillas que ella me dijo de dónde agarrar. Con los días, la noté mejor, pero cuando aparecían mis padres, ella volvía a quedarse inmóvil. Con los días, mi abuela me dijo que si ponía gotas de un frasco negro sobre las bebidas de mis padres me daría toda su herencia...yo tenía 12 años, pero sabía lo que era una herencia, así que lo hice. Mis padres tomaron las bebidas y quedaron profundamente dormidos. Mi abuela entonces, habló bien y me dijo que la desatara de la espalda (la tenían amarrada y nunca me di cuenta). Después, me pidió llamar a la policía. Cuando llegó la policía, mis padres despertaban y escuchaban cuando mi abuela los acusó de secuestro y envenenamiento, para así quedarse con la herencia, también les contó que yo la había salvado. Mis padres intentaron safarse para golpearme, pero la policía les disparó...
Hoy han pasado 6 años, mi abuela y yo vivimos en Miami. Ya cumplí la mayoría de edad.
Mi abuela me contó que cuando les dijo a mis padres que su herencia sería para mí, ellos la amarraron y la envenenaban poco a poco, para que al morir, no causara sospecha. Lo que mi abuela no sabe, es que yo escuché a mis padres hablar una noche de su plan, por eso me dispuse a ayudarla... era obvio que no permitiría que me robaran la herencia de la abuela...
Mi abuela me dijo que cuando ella muera, ya podría usar el dinero como quiera, así que... creo que la abuela tendrá un accidente en las escaleras mañana...."
Autor (betu)

viernes, 17 de mayo de 2019

Efecto Flynn

Cuento 19

Mayo 17

Cuando tenía diez y siete años y estaba por graduarme del colegio mi madre preocupada por mi falta de interés y vocación para nada, me llevó a un centro de evaluación. Era un lugar lleno de psicólogos educativos y gente que tenía que lidiar con gente que tenía problemas de aprendizaje. Sentado en la sala de espera me preguntaba ¿qué hacía yo ahí?.

Tras un saludo cordial e introducción procedieron a tomarme pruebas psicométricas y de coeficiente intelectual. Tras un par de horas de elección múltiple y cosas raras regresamos a la casa. Varios días después nos citaron para darnos los resultados. Vaya sorpresa, había hecho sonar la Campana de Gauss puesto que salí demasiado bien. Mi índice se ubicaba muy por encima de la media. Sentado en la oficina de esa atractiva psicóloga a la que no podía de dejarle ver las piernas, mi madre escuchaba atentamente tratando de entender, imagino que se estaría preguntando, ¿este?

Vamos que mi historia escolar no era para nada llamativo. Nunca fui malo, pero tampoco el primero de la clase, pasaba aburrido. Nunca estudié nada para un examen y aún así lo lograba. Frente a la doctora, mi madre me preguntó con una ternura escalofriante si había hecho trampa. Ambas se miraron confundidas y yo no supe que sentir.

Volvimos a la casa y mi madre que había empezado a aceptar que si, probablemente yo era inteligente, de pronto se sintió orgullosa. Me dio una cena espectacular digna de un genio. Atún (que todos sabemos contiene omega 3) y papas fritas.

Más tarde la escuché hablando con un tío contándole las buenas nuevas. Creo que la noticia se esparció como pólvora porque al otro día nos vinieron a visitar algunos familiares quienes me miraban como bicho raro. Yo me había puesto una camiseta vieja y un pantalón jean desgastado, igual que el día anterior y el anterior a ese. Creo que todos se preguntaban, ¿este?

Terminé el colegio y mi madre sugirió que no desperdicie el tiempo e inmediatamente entre a estudiar economía. Eso me hizo erizar los cabellos de las espalda. Me dije a mi mismo, ¿economía, este? No faltó decir que me auto sabotee las pruebas y no aprobé el ingreso.

Yo no quería ser nada en la vida, ni economista, ni doctor ni ingeniero, pero aún contador. Quería ser panadero, francotirador o algún tipo de artista, un escritor por ejemplo, es decir una especie de vago subsidiado.

Tras mi fracaso pre universitario un tío me dio la oportunidad de trabajar en su empresa. Ahí, tras dos días de sacar copias e ingresar datos en una computadora, entendí perfectamente lo que es estar desubicado. Decidí tomarme un año sabático viajando a algún lugar lejano. Entonces fui a parar a un país europeo lleno de esa pesada historia que tienen por allá. Solicité empleo en una panadería de la esquina donde vivía y empecé a trabajar esa misma madrugada. Pasé algunos años ahí. Fue increíble aprender los trucos de una buena masa madre o las formas de acelerar el proceso de leuda.

Un día mientras acomodaba esa gran variedad de hermosos panes en la estantería entró una mujer atractiva. Me tocó el hombro para hacerme una pregunta. Al girar la reconocí. Era una vieja amiga del barrio quién por esas cosas de la vida había migrado hace unos años aquí y recientemente se cambió de barrio. Conversamos alegremente en nuestro idioma, eso era tan satisfactorio. Terminamos en la cama unos días después. Tenía veinte y siete años.

A los treinta y siete tuvimos nuestro primer hijo y nuestra primera panadería propia. A los cuarenta y siete viajamos a conocer algunos países que siempre habíamos querido conocer. Juntos logramos comprar una pequeña casa a las afueras y tuvimos un jardín donde se podía sembrar de todo en primavera. Comimos y vivimos durante largos años. Siempre tuvimos suerte en todo y salvo los inevitables acontecimientos de la vida, nos fue muy bien.

Hoy, mis nietos han venido a visitar mi tumba. Su padre los trae cada cierto tiempo y les cuenta mi historia. Una historia simple y sencilla. No se demora mucho porque no hay mucho que contar. Todo me lo llevé, nos lo llevamos. Se tarda apenas siete minutos en decirles que su abuelo era un hombre muy inteligente y bueno. Cuando fue joven y estuvo parado frente al camino de la vida, pudo ser lo que sea y decidió ser panadero. Fue feliz muchos años les dice, y agrega, creo. Siempre decía que si tienes una buena vida al envejecer eres más inteligente que cuando joven. Los niños que apenas me conocieron, se miran entre ellos y se preguntan, ¿este?...

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viernes, 3 de mayo de 2019

El último orgasmo

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NOTA CIUDADANA

 de Fernando Vallejo

En ‘Memorias de un hijueputa’, el escritor recupera la fuerza de su pluma, la brillantez poética, la lucidez del discurso y el esplendor oscuro de su genial irreverencia

Por: Juan Mario Sánchez Cuervo
Mayo 02, 2019

Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de Las2Orillas.

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Venero a los irreverentes; los que no le lamen el culo a nadie; los que no tienen pelos en la lengua; los que se cagan en su majestades y excelencias; los que en un mundo inhumano han alcanzado la verdadera humanidad; los que escriben con sangre y dejan las entrañas en el papel; los deslenguados y blasfemos cuyo interior arde en azufre; los que ridiculizan a los “poderosos”; los que vomitan sobre dogmas y verdades; los que derriban a los dioses de sus pedestales; los que defenestran a los políticos, a los religiosos, a los hipócritas. Venero a los rebeldes, los apóstatas, los relapsos, los herejes que no le temen a la hoguera; los ángeles caídos que iluminan el mundo; los que dicen lo que yo no sería capaz de decir; los que hacen lo que no sería capaz de hacer. Es decir, venero a los que son como Fernando Vallejo, y como él solo hay uno y para fortuna es colombiano, y no me importa que con su nueva obra venga a acabar con todo lo habido y por haber, incluida Colombia, la asesina, la imbécil, la miserable, la mezquina: honorables títulos otorgados por él.

Debo reconocer ante la opinión pública que yo daba por muerto al escritor colombiano vivo más importante. Digo muerto en términos literarios. Así lo expresé en un ensayo que apareció en este mismo medio y titulado El día que Fernando Vallejo muera. Pero como lo cortés no quita lo valiente, celebro esta reaparición genial de nuestro mejor escritor vivo, algo que siempre sostuve y sostengo, aunque le duela a más de un ego de los que sobreabundan en los medios culturales y artísticos. En este sentido, después de que publicara El Don de la vidaEl Cuervo blancoCasablanca la bella y ¡Llegaron! (en mi concepto, obras muy flojas e intrascendentes), Fernando Vallejo se reencuentra con su
mejor versión en Memorias de un hijueputa; lo que quiere decir que recuperó la
fuerza de su pluma, la brillantez poética, la lucidez del discurso y el esplendor
oscuro de su genial irreverencia. De hecho su último libro es un orgasmo, un orgasmo rabioso, furibundo, prolongado, con espumarajos y convulsiones propias de un iluminado epiléptico. La clase de orgasmos que acontecen después de una prolongada abstinencia, de una soledad profunda y dolorosa, de una rabiecita menudita que va creciendo hasta convertirse en un río revuelto que arrasa con todo lo que se encuentre a su paso: un Vallejo con rabia acumulada, sin lugar a dudas, produce páginas geniales. Por eso me atrevo a afirmar que la reciente publicación tiene una calidad literaria impecable, muy parecida a sus inolvidables novelas La Virgen de los sicariosEl DesbarrancaderoLa puta de Babilonia y El río del tiempo; en efecto, en estas memorias el estilo es brioso, endemoniado, violento, contundente en su fuerza desde la primera hasta la última página. Es gracias a esta energía desmesurada que el déspota, pero justiciero protagonista de este relato, no deja títere con cabeza en su noble propósito de eliminar toda la maleza de aquí y de allá, de esta esquina y de la otra, de la derecha, de la izquierda, del centro, de arriba, de abajo… En un país atropellado por los políticos, los curas, las sectas cristianas, el fútbol, la farándula, el engaño, la mentira, la delincuencia, la corrupción, la indecencia, la mala educación, la incultura, la falta de respeto, los mendigos, la pobreza, la estupidez, los motociclistas, los conductores irresponsables, y un extenso etcétera.

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El memorioso que detenta el poder para transformar su patria en un extenso patíbulo no es cualquier vulgar tirano, es un hombre culto y visionario quien funge además de escritor, filósofo, teólogo, poeta, biólogo, thanatólogo, filólogo, gramático, músico, astrofísico, sexólogo, psiquiatra, psicoanalista, cosmólogo, todólogo, y ni más faltaba un hijueputa, un hijueputa genial. El autor de este escenario donde impera el ta-ta-ta-ta-ta-ta-ta de la metralleta es un maestro consumado del humor negro, por lo cual el lector soltará de vez en cuando una sonora carcajada ante las locas ocurrencias de un dictador que ordena la ejecución de miles, de millones de ciudadanos, si bien a veces él mismo es el que fulmina con perversa delicia a los que considera un mal o peligro para la sociedad. Al recorrer estas memorias, es inevitable deleitarse con las sátiras e injurias que se desparraman a diestra y siniestra, y a través de las cuales el protagonista pone en su lugar a sus detractores, a personajes de la vida pública, o a sujetos que no le simpatizan: Uribe, Santos, Gaviria, Pastrana, Duque, Trump, el rey Juan Carlos, Uribito, Carrasquilla, Maduro, Petro, Antanas Mockus, Timochenko, Márquez, Santrich… faracos, paracos, papas, curas, toreros, carnívoros, congresistas, paridoras, tartufos, raperos, grafiteros, desechables, limosneros… y hasta escritores: Gabito, Vargas Llosa, Faciolince, Federico García Lorca, César Vallejo, Octavio Paz y el nadaísta de Cali, un tal Jota. Como quien dice Fernando Vallejo en estas memorias acaba hasta con el nido de la perra, y si pudiera exterminaría todas las religiones, la ortografía, la literatura y el idioma mismo. Y sobre todo libraría al Estado de los colombianos y a los colombianos del Estado; esto es, terminaría en el cadalso Colombia entera.

A propósito de aquel artículo irreverente que escribí alguna vez sobre Vallejo, uno de mis lectores comentó que incluso Vallejo en su peor versión escribía mejor que yo y que cualquier escritor colombiano vivo… y tal vez tenga toda la razón. Él es de hecho una vaca sagrada, la única vaca sagrada que respeto y venero, la que genera tumultos en eventos culturales, cuyos libros se agotan cuando salen a la luz, y como vaca sagrada indomable, auténtica y fiel a sí misma tiene derecho a cagarse en más de uno… a un genio como él se le perdona todo, o casi todo. Incluso celebramos el ta-ta-ta-ta-ta-ta-ta de su metralleta, la cumbia con que le canta la tabla a muchos, por no decir a todos.

No sé porque presiento que Memorias de un hijueputa será su último orgasmo, un polvo rabioso que lo inmortalizará en el irreal y ubicuo polvo cósmico de la nada. Maestro Fernando Vallejo, usted partió nuestra historia en dos, pero como usted mismo dice: “Partir en dos la historia de Colombia se me hace como partir mierda”.

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El agarrón entre Fernando Vallejo y Héctor Abad

   

La reaparición de Fernando Vallejo con sus Memorias de un hijueputa 

   

“Vallejo nació en un país mojigato que nunca lo supo comprender”

   

La casa del lenguaje

   

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jueves, 2 de mayo de 2019

A LA DERIVA

¡Buenas! Hoy es jueves, mayo 2, 2019 y son las 9:42 pm 

Horacio Quiroga
(1879-1937)


(Cuentos de amor, de locura y de muerte, (1917)

         El hombre pisó blanduzco, y en seguida sintió la mordedura en el pie. Saltó adelante, y al volverse con un juramento vio una yararacusú que arrollada sobre sí misma esperaba otro ataque.
         El hombre echó una veloz ojeada a su pie, donde dos gotitas de sangre engrosaban dificultosamente, y sacó el machete de la cintura. La víbora vio la amenaza, y hundió más la cabeza en el centro mismo de su espiral; pero el machete cayó de lomo, dislocándole las vértebras.
         El hombre se bajó hasta la mordedura, quitó las gotitas de sangre, y durante un instante contempló. Un dolor agudo nacía de los dos puntitos violetas, y comenzaba a invadir todo el pie. Apresuradamente se ligó el tobillo con su pañuelo y siguió por la picada hacia su rancho.
         El dolor en el pie aumentaba, con sensación de tirante abultamiento, y de pronto el hombre sintió dos o tres fulgurantes puntadas que como relámpagos habían irradiado desde la herida hasta la mitad de la pantorrilla. Movía la pierna con dificultad; una metálica sequedad de garganta, seguida de sed quemante, le arrancó un nuevo juramento.
         Llegó por fin al rancho, y se echó de brazos sobre la rueda de un trapiche. Los dos puntitos violeta desaparecían ahora en la monstruosa hinchazón del pie entero. La piel parecía adelgazada y a punto de ceder, de tensa. Quiso llamar a su mujer, y la voz se quebró en un ronco arrastre de garganta reseca. La sed lo devoraba.
         —¡Dorotea! —alcanzó a lanzar en un estertor—. ¡Dame caña!
         Su mujer corrió con un vaso lleno, que el hombre sorbió en tres tragos. Pero no había sentido gusto alguno.
         —¡Te pedí caña, no agua! —rugió de nuevo. ¡Dame caña!
         —¡Pero es caña, Paulino! —protestó la mujer espantada.
         —¡No, me diste agua! ¡Quiero caña, te digo!
         La mujer corrió otra vez, volviendo con la damajuana. El hombre tragó uno tras otro dos vasos, pero no sintió nada en la garganta.
         —Bueno; esto se pone feo —murmuró entonces, mirando su pie lívido y ya con lustre gangrenoso. Sobre la honda ligadura del pañuelo, la carne desbordaba como una monstruosa morcilla.
         Los dolores fulgurantes se sucedían en continuos relampagueos, y llegaban ahora a la ingle. La atroz sequedad de garganta que el aliento parecía caldear más, aumentaba a la par. Cuando pretendió incorporarse, un fulminante vómito lo mantuvo medio minuto con la frente apoyada en la rueda de palo.
         Pero el hombre no quería morir, y descendiendo hasta la costa subió a su canoa. Sentóse en la popa y comenzó a palear hasta el centro del Paraná. Allí la corriente del río, que en las inmediaciones del Iguazú corre seis millas, lo llevaría antes de cinco horas a Tacurú-Pucú.
         El hombre, con sombría energía, pudo efectivamente llegar hasta el medio del río; pero allí sus manos dormidas dejaron caer la pala en la canoa, y tras un nuevo vómito —de sangre esta vez—dirigió una mirada al sol que ya trasponía el monte.
         La pierna entera, hasta medio muslo, era ya un bloque deforme y durísimo que reventaba la ropa. El hombre cortó la ligadura y abrió el pantalón con su cuchillo: el bajo vientre desbordó hinchado, con grandes manchas lívidas y terriblemente doloroso. El hombre pensó que no podría jamás llegar él solo a Tacurú-Pucú, y se decidió a pedir ayuda a su compadre Alves, aunque hacía mucho tiempo que estaban disgustados.
         La corriente del río se precipitaba ahora hacia la costa brasileña, y el hombre pudo fácilmente atracar. Se arrastró por la picada en cuesta arriba, pero a los veinte metros, exhausto, quedó tendido de pecho.
         —¡Alves! —gritó con cuanta fuerza pudo; y prestó oído en vano.
         —¡Compadre Alves! ¡No me niegue este favor! —clamó de nuevo, alzando la cabeza del suelo. En el silencio de la selva no se oyó un solo rumor. El hombre tuvo aún valor para llegar hasta su canoa, y la corriente, cogiéndola de nuevo, la llevó velozmente a la deriva.
         El Paraná corre allí en el fondo de una inmensa hoya, cuyas paredes, altas de cien metros, encajonan fúnebremente el río. Desde las orillas bordeadas de negros bloques de basalto, asciende el bosque, negro también. Adelante, a los costados, detrás, la eterna muralla lúgubre, en cuyo fondo el río arremolinado se precipita en incesantes borbollones de agua fangosa. El paisaje es agresivo, y reina en él un silencio de muerte. Al atardecer, sin embargo, su belleza sombría y calma cobra una majestad única.
         El sol había caído ya cuando el hombre, semitendido en el fondo de la canoa, tuvo un violento escalofrío. Y de pronto, con asombro, enderezó pesadamente la cabeza: se sentía mejor. La pierna le dolía apenas, la sed disminuía, y su pecho, libre ya, se abría en lenta inspiración.
         El veneno comenzaba a irse, no había duda. Se hallaba casi bien, y aunque no tenía fuerzas para mover la mano, contaba con la caída del rocío para reponerse del todo. Calculó que antes de tres horas estaría en Tacurú-Pucú.
         El bienestar avanzaba, y con él una somnolencia llena de recuerdos. No sentía ya nada ni en la pierna ni en el vientre. ¿Viviría aún su compadre Gaona en Tacurú-Pucú? Acaso viera también a su ex patrón mister Dougald, y al recibidor del obraje.
         ¿Llegaría pronto? El cielo, al poniente, se abría ahora en pantalla de oro, y el río se había coloreado también. Desde la costa paraguaya, ya entenebrecida, el monte dejaba caer sobre el río su frescura crepuscular, en penetrantes efluvios de azahar y miel silvestre. Una pareja de guacamayos cruzó muy alto y en silencio hacia el Paraguay.
         Allá abajo, sobre el río de oro, la canoa derivaba velozmente, girando a ratos sobre sí misma ante el borbollón de un remolino. El hombre que iba en ella se sentía cada vez mejor, y pensaba entretanto en el tiempo justo que había pasado sin ver a su ex patrón Dougald. ¿Tres años? Tal vez no, no tanto. ¿Dos años y nueve meses? Acaso. ¿Ocho meses y medio? Eso sí, seguramente.
         De pronto sintió que estaba helado hasta el pecho. ¿Qué sería? Y la respiración también...
         Al recibidor de maderas de mister Dougald, Lorenzo Cubilla, lo había conocido en Puerto Esperanza un viernes santo... ¿Viernes? Sí, o jueves...
         El hombre estiró lentamente los dedos de la mano.
         —Un jueves...
         Y cesó de respirar.

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domingo, 21 de abril de 2019

MUJER INDOBLEGABLE Y DE CORAJE

Bien como lo prometido es deuda se les presenta ahora la parte del escrito propiamente dicho por capítulos cortos del material que compone el texto de la narrativa. (esperamos lo disfruten), demás esta decir que aceptamos cualquier tipo de critica, sugerencia o recomendación...Cualquiera sea, será bienvenida y fortalece el animo para cualquiera que se inicie en este mundo de las letras. ¡Gracias!
   ***************************************************************
Parte I
MUJER INDOBLEGABLE Y DE CORAJE-
Desde un principio
Por aquellas calles empedradas, donde transcurre parte de la infancia de marcopolo; allá en aquel barrio obrero de la San Cristóbal, ciudad de la cordialidad del estado Táchira, en la Venezuela del Siglo XX; se hace notar en medio de un ambiente inhóspito, una joven mujer –madre soltera- quien, día a día trabajaba en el oficio como pulidora de muebles de madera. Su actitud refleja un estoicismo ante un oficio rudo y demoledor; donde, el esfuerzo físico extremo, le desgastaba sus fuerzas en largas jornadas que día a día, se hacían insoportables para su frágil cuerpo, el que dejaba sin aliento sus pulmones y minaban su organismo hasta rebasar el límite de su quebrantable resistencia física. Cada día, se veía obligada a participar en largas y agotadoras jornadas de trabajo, junto a otras obreras que afanosamente pulían madera de caoba, ceiba, roble, apamate, pino; obligada todas a sudar hasta la última gota, para con ello lograr sacar el máximo brillo y convertir cada pieza en arte final, de fino acabado, el que además debía constituir toda una obra de arte, llamativa y que interesara a potenciales compradores.
Betty, la joven mujer de esta breve historia, abnegada mujer trabajadora, de apenas 18 años de edad, ya madre de dos criaturas: miguelangel y marcopolo. Su objetivo primario, trascendental, como para muchas otras madres solteras: ganarse la vida para el sustento de sus dos tripones (niños), y mantener ese trabajo, el mayor tiempo posible. Fue esto último lo que más atesoro; siempre dispuesta a echar pà lante, nunca se le vio amilanada. Llegó a decir en cierta oportunidad: “-a mí no se me muere el muchacho en la barriga-“y aún sin tener suerte en lo sentimental en cuanto a relación de pareja estable, se le notó siempre regocijada, llena de vida, lo cual se permitió entonar estrofas melódicas del aquel entonces (un Andrés Cisneros, por ejemplo), cualquiera fuera los ingratos y difíciles momentos, y miren que fueron muchos y diversos.
El parto de su segundo hijo, marcopolo, se le práctica a través de una partera de profesión, oficio este, habitual para aquellos tiempos.
Del primero de sus hijos –miguelangel- poco se supo; nunca quiso hablar de él; Sin embargo cuando marcopolo, su segundo hijo crece, Betty le narra, que cuando él tenía dos años de edad, fue legitimado o reconocido por ante la ley en la prefectura civil de la barriada mencionada, por su padre biológico, Marco Justo, señor este –cuyo seudónimo cupo como anillo al dedo, no por ser semental, sino porque logra como buen pastelero artesanal cocer para la venta galletas rellenas con pasta pastelera y darle forma de estrella en un reverbero, por ello le asignan el apodo de “el rey de las solteritas”-. Casado, y con hogar constituido formalmente; para Betty este accionar de su pareja lo entendió como o ardid por parte de Marco padre biológico de sus dos hijos –miguelangel y marcopolo-. Simple premonición, la llevan a esa conjetura por el solo hecho, de que la ley del menor para la época (rigió en desmedro de las mujeres solteras), la cual obligaba a toda madre soltera que se embarazase –de cualquier hombre casado-, a mantener y cuidar al niño/a, producto de la relación, una vez nacido; pero sólo hasta los siete años. Cumplida ésta edad, por ley, toda madre soltera perdía la guarda custodia, y se le advertía como obligación que debía entregar el hijo producto de esa unión extraconyugal al hogar constituido por el hombre de estado civil casado. Se argüía, razones de legalidad en cuanto a la estabilidad emocional, social y económica del menor. Es, quizás esto último, la razón de peso, que optó Betty, para no permitirse que su segundo hijo marcopolo corriera la misma suerte que el primero de sus hijos, miguelangel.
Parte II
El cómo y el por qué Betty emprende la travesía de sus sueños atravesando páramos andinos.
Ya en uso de razón y a la edad de cinco años, marcopolo, muchachito de los páramos andinos, vestido de marinerito con bucles y todo, acompañaba a Betty. Pero ella debía llevarlo por imperativo de la ley al hogar paterno, para que éste pasara los domingo de cada semana con sus otros hermanos, -y seguro, que allí pudo estar entre ellos, sin saberlo, su otro hermano, miguelangel-
Rememora, marcopolo, que siendo aún un impúber, Betty, su madre lo dejaba una cuadra antes de la casa don estaba el hogar del padre con su legitima esposa y sus hijos. Al llegar allí, le quitaban el atuendo que traía, y le vestían con un camisón largo, como largo su pesar, para que así pudiese jugar en el patio con el resto de sus hermanos. Que más que familiarizarse con él como hermanastro, le hacían pasar el día domingo de cuadrito.
Una vez terminado el día de visita impuesto por ley, retornaba a la cuadra donde lo esperaba su progenitora Betty –protectora y ángel de la guarda-, quien le arrullaba con besos y caricias, tan necesarias para compensar la cruenta batalla que afrontaba cada domingo un niño de apenas cinco añitos. La referida norma legal fue acatada por largos meses, sólo que Betty, no quiso aceptar la impronta que le causaba tamaña imposición y se declaró en desobediencia civil (implícita); aunado al contraste de la experiencia vivida con su primer hijo y, máxime cuando venía en camino otra criatura producto de ese vientre bendito (aun cuando para la época de este relato no existía ecosonogramas), ella si presentía que estaba en cinta de una hermosa nena; Por tanto Betty, sintió temor, como toda madre perder otro hijo; le aterrorizaba solo el hecho de imaginar que le fueran a quitar por artificios de ley otro de sus hijos. Por ello, una vez dada a luz de mariavictoria, y con apenas tres meses de nacida, Betty le escribe a su mama “chepa” radicada por años en la Caracas de los techos rojos; sin embargo, sin obtener respuestas a sus misivas, toma la decisión ineludible de venirse, cuando inmigra con par de carajitos- uno de cinco años y la otra de apenas meses de nacida-, Para marcopolo, aquella fue una accidentada y larga travesía; viajaron por carreteras angostas, subiendo y bajando cuestas, en un vehículo-modelo apache-, acondicionado de manera rudimentaria sólo para los intrincados viajes, que entre montañas y páramos, entre vómitos y diversos estados anímicos, con leve percepción entre vigilia y el sueño; estoicamente fue un viaje agotador, caracterizado por asimilar, el maltrato físico y anímico del vaivén o vacío que solían dejar para la época, aquellas carreteras trasandinas. Aquel periplo, cubierto por cuatro largos e interminables días que duró la intrepidez del viaje sin retorno, de Betty con sus tripones (niños).
Parte III
Betty, ante la descomunal ciudad capital de los valles de Caracas.
Ya al cuarto día de haber finalizado tan agotadora odisea que significo aquel viaje por rutas trasandinas, llegan maltrechos los pasajeros, en su mayoría gochos”(andinos), a la exuberante urbanización de clase media baja para la época “Delgado Chalbaud” – hoy parroquia de Coche- de la tan nombrada Caracas, emparejadas por sus casas de los techos de tejas que desde la lejanía parecían de color rojo. Cuando al bajar Betty con sus vástagos de aquel extraño vehículo que les trasportó, frente a una elegante y señorial quinta de la referida urbanización, los compañeros de viaje se asombran y uno de ellos le dice boquiabierto: “-Cará, paisana, ¿Cómo hizo para que la aceptaran con micos –muchachos- y todo”; Betty no se inmuta, voltea y riposta: “-Saben cómo es la cosa, que esta casota es de mi hermano, y el, que es muy rico me mandó a buscar…Para que se lo cepillen”
Un vez que Betty llega a la puerta de la imponente residencia toca el timbre de la mansión, y ya ido el transporte trasandino que los llevó hasta allí, salió a recibir la comitiva andina la esposa del referido hermano “rico”; señora por lo demás amable, familiar y con la mayor cordialidad, les recibió espléndidamente, flanqueando la entrada principal, y los invita a pasar a la sala de recibo de tan lujosa residencia. De seguida llamó por teléfono al esposo, el hermano “rico” de Betty, y con el mismo entusiasmo propio de la señora, le notifica la buena nueva del arribo de Betty- su hermana- con par de sobrinos gochitos. Aún las ciencias de la psicología, sociología del hombre y otras, no precisan el cómo o el porqué del corolario: “El hombre puede pasar de la euforia al desconsuelo en un cerrar y abrir de ojos”;  marcopolo, recuerda que entraron por la puerta principal y salieron por la de la cocina. Y por instrucciones precisas del tío “rico” les regresan en una carrera de carro –taxis- para el cerro donde vivía la abuela “chepa”.
Instalada con sus dos hijos, Betty en casa de su madre “chepa”, hogar donde además viven dos de sus hermanos (charle el grillo y toni el conejo) el primero casado con “doña martirio” y, el otro un adolescente. Betty tuvo que emplearse como doméstica en casa de familia, que para marcopolo a su edad era todo aquello una maravilla el saborear los espaguetis que cocinaba “doña martirio” salpicados con bastante salsa de tomates “pampero” y con suficiente queso parmesano. Y lo otro, por el nuevo empleo de su mamá como domestica; se sintió que ese lugar el trato que le dispensara “doña Celina” como patrona o dueña de casa, era refrescante y de consideración, tanto para él como para con su progenitora.
Por las tardes, una vez concluida la faena doméstica, Betty retorna con su marcopolo al cerro capitalino, donde les aguardaba mariavictoria-niña de meses- quien estaba al cuido de “doña martirio”.
Betty, llego en su momento a sentirse arrimada entre sus familiares. Esto la obliga a buscar nuevos horizontes y, logra comprar un banqueo –terreno, parcela- con el dinero que le facilita “doña Celina”, su empleadora, en calidad de préstamo por adelanto de servicios domésticos, pero aún con toda esta facilidad no dispone de otros recursos dinerarios para comprar tablas o cajones de madera, y con ellas poder instalar las paredes del rancho (casucha) en construcción. He ahí lo heroico de esta mujer de empuje, que siendo madre soltera; no la abate las dificultades o limitaciones; logra mudarse, y opta por colocar sabanas de tela en contorno para formar las paredes del rancho y de esta manera guarecerse y resguardar de la intemperie a sus dos tripones.
Continúa el próxima edición

sábado, 6 de abril de 2019

HEGEL

APORTES DE Hegel AL DEBATE CONTEMPORÁNEO SOBRE LA SOCIEDAD CIVIL

Carlos Jesús Molina Ricaurte

Carlos Jesús Molina Ricaurte: colombiano, Abogado de la Universidad del Atlántico; Magíster en Filosofía de la Pontificia Universidad Javeriana. Correo electrónico: carlosjesus80@gmail.com

RESUMEN

En Hegel vemos, por primera vez, cómo los problemas del pensamiento son puestos como reflejo de los problemas de la realidad. Una comprensión adecuada de la realidad debe partir de la comprensión del propio sujeto en medio de esa realidad. La sociedad civil comporta un tema complejo en relación con la filosofía. Ella misma supone unas contradicciones internas. Por eso la sociedad civil debe plantearse más allá de sí misma, no sólo para superar las contradicciones que le son inherentes, sino para poder preservar la particularidad de los individuos que ella misma ha engendrado.

Palabras clave: dialéctica, ética, más allá, sociedad civil, superación.

HEGEL'S CONTRIBUTIONS TO THE CONTEMPORARY DISCUSSION ABOUT CIVILIAN SOCIETY

ABSTRAC

In Hegel's work, we see how, for the first time as the problems of thought are set as a reflection of the problems of reality. Indeed, for Hegel, a correct understanding of reality must be based on an understanding of the subject itself in the midst of that reality. Civil society involves a complex issue in relation with philosophy. Itself has some internal contradictions. Therefore we should consider something beyond civil society, not only to overcome its own contradictions, but also to preserve the individuals' particularity she has spawned.

Keywords: dialectic, ethics, the beyond, civil society, overcoming.

EL SER Y EL PENSAR

El ser y el pensar no fueron aspectos que se dieran de forma separada en la reflexión de Hegel. En su obra Fundamentos de la Filosofía del Derecho expresa la relación que hay entre lo real y lo racional (Hegel, 1993, Prólogo). Este planteamiento no estuvo exento de oposición y Hegel prácticamente tuvo que sortear corrientes que venían de lado y lado. Por una parte, le fue difícil lidiar con el extremo formalismo que imbuía la filosofía desde tiempos de Kant, ya que una formulación como la de Hegel implicaba dar una vuelta a la metafísica. Del otro lado, el irracionalismo ofreció una resistencia no menos fuerte, pues en el mundo intelectual el romanticismo empezaba a cobrar adeptos, y la deserción de la razón se convirtió casi que en la nueva consigna.

Es insuficiente decir que a Hegel además de los aspectos atinentes a la filosofía le preocupaban también los problemas de la realidad concreta. En este autor observamos por primera vez cómo los dilemas del pensamiento son puestos como reflejo de los asuntos de la realidad. Esta filosofía que empieza a llamarse especulativa se convierte en un recurso valiosísimo a la hora de comprender las contradicciones propias de la sociedad industrial capitalista; pues el ser y el pensar podían verse estrechamente relacionados uno y otro.

Hegel capta la racionalidad presente en la realidad social. Esta idea es producto de una concepción histórica de la razón. En primer lugar, se consideran la realidad y el pensamiento en una yuxtaposición; luego, se pone de presente una contradicción aparente surgida entre ambos; y finalmente, volvemos a ver la realidad y el pensamiento unidos en una reflexión profunda que nos permite diferenciar tanto el uno como el otro sin tener que excluir ninguno. Lo anterior se apoya en la concepción de distintas etapas que Hegel atribuye a la razón en su desarrollo histórico: en primer término, está la Grecia Antigua; en segundo punto, la Edad Moderna; y por último, el período que se inaugura con Hegel.

Para Hegel una comprensión adecuada de la realidad parte de la comprensión del sujeto de esa realidad. La realidad no se configura como algo distinto al sujeto cognoscente; esto es, como algo que se le opone, sino que la hace portadora de una racionalidad inmanente, comprensible para el sujeto —en eso Hegel se acerca muchísimo al planteamiento de Spinoza (1984)—. El sujeto deviene racional en la historia y es capaz de reconocerse en la realidad (Díaz, 2009, pp. 10-34).

En este artículo nos ocuparemos del tema de la sociedad civil. Trataremos de encontrar luces que nos ayuden a entender un fenómeno que últimamente ha tenido mucha resonancia tanto en el ámbito local como global; pero más que eso, a "comprehenderlo" de una manera racional. La sociedad civil no es un tema exclusivo de la filosofía, de hecho, cantidad de estudios en las Ciencias Humanas y Sociales dan cuenta de la transversalidad de la materia. Esta complejidad denota una característica que hace parte de la naturaleza propia de la sociedad civil. Nuestra pretensión puede resultar algo ardua al querer abarcar un horizonte que desborda nuestro punto de vista, pero esto mismo la define como una investigación de tipo filosófico. Este compromiso nos obliga a hacer renuncia de respuestas fáciles y de verdades ya dichas para volver a la característica agónica de la filosofía, y tratar de establecer un diálogo con Hegel y los autores contemporáneos.

LA SOCIEDAD CIVIL EN HEGEL Y SU LUGAR EN LA ETICIDAD

Antes de comenzar a dilucidar esta materia debo proponer que nos ocupemos primero de los fundamentos del tema, y para ello invito a que nos acerquemos a una obra verdaderamente monumental de Jorge Guillermo Federico Hegel: Fundamentos de la Filosofía del Derecho. La Filosofía del Derecho (FD) se divide en tres secciones principales, que tratan sobre el derecho abstracto, la moralidad, y la eticidad, respectivamente.

Entiéndase eticidad como sistema de normas e instituciones que sirven de marco y protección para el ejercicio de la libertad individual y de garantía para la paz social. La eticidad o Sittlichkeit se puede conceptualizar como "moral realizada", que hace referencia a los momentos abstractos del Derecho, esto es, el derecho abstracto y la moralidad; y significa la reconciliación del individuo con la sociedad. Pero eticidad también puede definirse como forma de vida ética que provee de marco a las interacciones entre los individuos y las instituciones que han sido creadas para facilitar tales interacciones. El término Sittlichkeit fue introducido por Hegel, y lo diferencia del de Moralität, que corresponde a la moralidad en Kant, y que Hegel llama igualmente moralidad para diferenciarla de eticidad y poder llevar adelante su crítica. Esta moralidad es insuficiente, en tanto constituye mero reflejo de la interioridad del sujeto e implica una libertad en estado abstracto. En la eticidad, en cambio, el concepto de libertad se convierte en mundo existente y en naturaleza de la autoconciencia (Hegel, 1993, p.142).

En la eticidad Hegel aborda tres esferas de la vida ética, a saber: la familia, la sociedad civil y el Estado. La sociedad civil, estrictamente hablando, contiene tres momentos, que Hegel enumera en este orden: el sistema de necesidades; la administración de justicia y la policía; y finalmente, la corporación. En el lenguaje hegeliano los momentos corresponden a una evolución de la conciencia humana a través de las edades de la historia; y por eso tampoco se pierde el verdadero sentido, que es señalar el movimiento que subyace a la totalidad que para Hegel siempre se encuentra presente, y esta totalidad se relaciona directamente con el concepto. Así pues, además de toda la ponderación que pueda hacer la historia de estos momentos de la evolución de la conciencia humana, la filosofía es, sin duda, la más competente para hacer una articulación de estos momentos. "Lo que enseña el concepto lo muestra necesariamente la historia, de modo que sólo en la madurez de la realidad aparece lo ideal frente a lo real y se hace cargo de este mundo mismo en su sustancia" (Hegel, 1993, XXIV). La sociedad civil se caracteriza por ser la segunda instancia, entre la familia y la constitución del Estado, cuando la diferenciación infinita toma toda su fuerza. Concretamente, el sistema de necesidades es lo que impulsa el dinamismo en este punto.

La sucesión que vemos de unos momentos a otros hace énfasis en la descomposición, la escisión, la disolución y la desorganización. Esta observación alude a un solo hecho, y es la finitud que está a la raíz de todo el proceso de realización de la libertad que Hegel llama dialéctico. La constatación de que los momentos llegan inexorablemente a la caducidad, no desmedra, en ningún sentido, la verdad que tiene cada momento como tal, certeza que aunque sea sólo relativa, es decir, respecto a la finalidad particular que corresponde a cada momento, no es menos válida respecto de la finalidad a la que se dirigen todos en su conjunto (Hegel, 1993, p.30).

LA SOCIEDAD CIVIL Y LA CONFIGURACIÓN DE LA LIBERTAD

En efecto, en la sociedad civil tiene lugar la emancipación definitiva del hombre del estado de naturaleza. La contingencia externa de la naturaleza se interioriza, y puede abrirse paso, un sistema de necesidades, que permite a los hombres romper —al menos, en cierta medida— la dependencia que tenían anteriormente con la naturaleza. El sistema de necesidades introduce unas nuevas demandas de carácter social que empiezan a diferenciarse de las necesidades naturales y de su modo de satisfacerlas. De esta forma, las contingencias con las cuales tenía que enfrentarse el hombre en el estado de naturaleza para poder suplir sus carencias ya no le afectan, por la sencilla razón de que la sociedad le ha proporcionado otros medios para hacerlo.

En este aspecto en concreto, Hegel rebate la teoría rousseauniana, según la cual, en el círculo limitado de las necesidades naturales el hombre puede propender más fácilmente a su complacencia, en la medida que siendo mínimas él puede acceder con más seguridad a los modos para satisfacerlas. Hegel niega la validez de esta teoría aclarando que el hombre, en cuanto depende de la naturaleza para la satisfacción de sus carencias se hace esclavo también de sus contingencias, pues aun cuando el círculo de necesidades del hombre sea mínimo, tal cuestión no garantiza que los medios para complacerlas estén asegurados, si todavía depende de la naturaleza para ello (Knowles, 2002, pp. 266-268; Church, 2010, pp. 125-139). La realidad social absorbe la ley natural y los individuos obtienen de ella su "segunda naturaleza" (Hegel, 1993, p.151) y la cultura, en ese sentido, sirve de medio para que los individuos lleguen a ser verdaderamente libres.

El sistema de necesidades es una forma de universalizarlas y los medios y modos de su satisfacción en la sociedad. Está visto que "el hombre se relaciona en su consumo preferentemente con producciones humanas, y tales esfuerzos son los que él consume" (196). Por esa razón, lo más lógico es que el individuo se someta junto a sus semejantes a un sistema universal de necesidades. La realización egoísta establece un sistema de dependencia multilateral, la subsistencia y el bienestar del individuo y su existencia jurídica se entrelazan con la subsistencia, el bienestar y el derecho de todos, y al encontrarse con los otros en la consecución del mismo objetivo, confirma una conexión real y asegurada hacia su propia realización (183).

El sistema de necesidades comprende, en la sociedad civil, el "momento de la diferenciación infinita hasta el ser en sí de la autoconciencia que es para sí" (256), y significa la realización de la particularidad. La división o particularización se produce igualmente en el mundo del trabajo. Para Hegel esta división del trabajo procede como una abstracción que a la vez que acentúa la diferencia de los individuos en la sociedad civil también asegura su pertenencia a una clase social específica. Primero puede parecer una limitación del actuar, sin embargo, esta abstracción del trabajo es necesaria para su objetivación como actividad universalmente válida (197). Como dice Hegel: la "abstracción de la habilidad y del medio completa la dependencia y la relación recíproca de los hombres para la satisfacción de las restantes necesidades en orden a la necesidad total [es decir, al sistema de necesidades]" (198).

En principio, entonces, el trabajo determina la pertenencia de los individuos a una clase social específica, y de este modo, los individuos pueden sentirse parte de un todo. Sin embargo, el trabajo sigue dicho proceso de abstracción hasta el infinito y deja de ser una actividad exclusiva del hombre, al punto de dejarlo por fuera, y en su lugar, poner a las máquinas (198). Las consecuencias no se hacen esperar: el ser humano se reduce al carácter unidimensional y deviene en homo laborans, y el trabajo termina convertido en una actividad en la que el hombre deja de reconocerse. Estas reflexiones de Hegel acerca de la división del trabajo, la acumulación de riqueza, el pauperismo, el dinero y la alienación del mundo mercantil, anuncian la problemática del socialismo, al tiempo que explican por qué Hegel otorga el primado al Estado burocrático (Papaioannou, 1975, pp. 137-143).

La sociedad civil trae consigo una división de los hombres en ganadores y perdedores, ello puede atribuirse a la mediación del sistema de necesidades. Esto obligaría a la sociedad civil a no dejar simplemente a merced de sí mismos a sus propios hijos (Hegel, 1993, p. 238), sino a encargarse de ellos. Pero es casi inevitable que surja una masa de individuos en la sociedad, a la que Hegel llama "plebe", que queda reducida a la situación de pobreza. Estos individuos anodinos son los grandes perdedores del sistema.

La sociedad civil no puede por ella misma resolver estos problemas que le son inherentes, pues el movimiento que lleva en sí misma se despliega al infinito, y así también, las contradicciones a su interior se perpetúan al infinito. Se plantea por eso, que la sociedad civil debe ir más allá de símisma (246).

Hasta aquí podemos decir que ese proceso infinito de diferenciación que recorre la sociedad civil en pos del desarrollo de la particularidad reproduce, de manera inevitable, las contradicciones inherentes de la sociedad civil hasta el infinito. La sociedad civil debe plantearse, entonces, un más allá de sí misma, no sólo para poder superar sus propias contradicciones, sino también para preservar la particularidad de los individuos que ella misma ha engendrado. Este "más allá de sí misma" de la sociedad civil aboca la universalidad, por lo cual se hace necesario crear una totalidad orgánica que se concrete en actividades e instituciones que hagan presencia en el mundo social y logren someter esas fuerzas desordenadas que amenazan con el caos.

LA AUFHEBUNG COMO ORIGEN DE LA ÉTICA

Acogemos aquí el concepto de ética no en sentido de un saber abstracto carente de cualquier contenido empírico, como lo quisiera Kant, sino como parte de la tarea de poner la filosofía en contexto, a partir precisamente de una comprensión de la realidad y de los fenómenos que se dan en ella, es decir, de la relación entre ser y pensar.

En el aspecto concreto de la sociedad civil podemos situar la novedad del pensamiento hegeliano en toda la historia de la filosofía. Por fin, una distinción entre comunidad política y sociedad civil, gracias a Hegel pues ni siquiera el gran Kant la había podido dilucidar. Ahora bien, tenemos que ser algo cautelosos si queremos determinar el tipo de diferencia que existe entre comunidad política y sociedad civil, ya que en la realidad esta distinción constituye, propiamente hablando, una síntesis dialéctica, o diremos en palabras de Hegel, una superación (Aufhebung). En cierta medida, no cabe la conjunción sin la disyunción ni tampoco la disyunción sin la conjunción.

La sociedad civil es el estadio que hace posible la convivencia de los contrarios; de lo Interno y lo Externo; de lo Finito y lo Infinito; pues en sí contiene la superación de la eterna lucha entre opuestos. De ahí que tengamos que admitir que racionalmente la sociedad civil resulta ser tan necesaria en la realización de la idea de libertad como lo son los otros dos momentos (la Familia y el Estado), ya que para muchos entendidos, sobre todo integristas, la familia y el Estado suponen un momento de paz y creen que hacen bien cuando los ponen por encima de la sociedad civil. No obstante, la enorme contingencia que implica la sociedad civil es igualmente necesaria para la concreción histórica tanto de uno como del otro. Simplemente es inconcebible que los individuos salten inmediatamente del ámbito familiar a la comunidad política, porque aún no podemos hablar propiamente de individuos, esto es, de sujetos con una libertad que sea lo suficientemente madura para hacerlos capaces de ejercerla frente a otras personas. Un paso inmediato de la familia al Estado es posible cuando la autoridad del soberano remplaza la del pater familias, más aún, cuando la autoridad en ambos se considera de igual naturaleza. Hegel insiste en la diferencia fundamental que existe entre ambos, y en la necesidad de encontrar un punto intermedio que los una, sin que necesariamente tengan que confundirse y perder su esencia.

La sociedad civil constituye, sin lugar a dudas, el más allá de la familia, pero ¿Cabría decir lo mismo respecto al Estado? Tenemos que responder que sí, la sociedad civil es el más allá, por supuesto, no un más allá trascendente fuera de este nivel de realidad al que tenemos acceso.

Ciertamente el más allá de la sociedad civil no se refiere a aquello que queda por fuera de ella, pues a decir verdad, contiene la sociedad civil misma. Antes se comprendía que este más allá correspondía al Estado, sin embargo, el nuevo escenario de las relaciones internacionales muestra que ese más allá supera, incluso, al Estado nacional. Tal vez resulte más conveniente hablar aquí de una sociedad civil global, que desborda inevitablemente el ámbito local y nacional, pero a la vez sirve de explicación a fenómenos más complejos.

Para aclarar este punto debemos recurrir a ciertos pensadores contemporáneos, quienes al llevar a Hegel al extremo, arriban, sin embargo, a sus mismas conclusiones y ayudan a enriquecer el debate sobre la sociedad civil.

EL MÁS ALLÁ DE LA SOCIEDAD CIVIL

No podemos negar que la sociedad civil es el lugar de la ética, así sea de la ética perdida en sus extremos, conforme dice Hegel. Sin embargo, el más allá de la razón; el más allá de la ética; el más allá de la justicia y el más allá de lo político que están presentes en Emmanuel Lévinas, y de los cuales nos habla Jacques Derrida en su hermoso opúsculo Palabra de acogida, ponen en evidencia el proceso de deconstrucción que tiene lugar en la razón, la ética, la justicia y la política, y por ende, en la sociedad civil y en la comunidad política; deconstrucción, respecto de la cual Derrida nos pone en sobre aviso —Entendamos aquí deconstrucción tal y como lo hace Derrida, es decir, la infidelidad radical al concepto como el acto supremo de fidelidad al mismo—.

En realidad, la no-política o exceso de la política, en Derrida, no queda precisamente fuera del ámbito político, cabe decir lo mismo del no-derecho respecto al derecho, así también la ética y la razón. En ese orden de ideas, Derrida nos habla de una interiorización de la trascendencia en la inmanencia, presencia que advierten otros filósofos, como es el caso de Gilles Deleuze. No podemos imaginarnos, entonces, ese más allá de Hegel como algo trascendente; al contrario, debemos asumir ese más allá como algo radicalmente inmanente al todo.

Esta idea de inmanencia la encontramos por doquier en el pensamiento hegeliano. La cita a continuación puede darnos una noción más clara del concepto de totalidad y su cercanía a la idea de inmanencia:

El todo es un equilibrio quieto de todas sus partes, y cada parte un espíritu en su propio medio que no busca su satisfacción más allá de sí, sino que la posee en sí mismo, porque él mismo es en este equilibrio con el todo. Es cierto que este equilibrio sólo puede ser un equilibrio vivo por el hecho de que nace en él la desigualdad, que la justicia se encarga de reducir de nuevo a igualdad (Hegel, 1971, p. 271).

Esta disertación más que a una necesaria comprensión de la aquiescencia del sujeto debe llevarnos al descubrimiento de lo otro del sujeto, esto es, lo otro de sí. Esta es la única verdad de la que podemos tener plena evidencia tanto en el sentimiento como en la razón, sin tener que hacer mayor esfuerzo por justificarla. Esta verdad en Hegel, lejos de ser una verdad extraña a la realidad objetiva, es aquella que nos acerca a comprender todo su sentido (Hegel, 1993, p.360).

Aparentemente los distintos momentos cuando se despliega la realidad se muestran externos unos de los otros, así también el concepto tradicional de trascendencia suele poner todo aquello con sabor a cambio, a movimiento o fuerzas fuera de una definición racional de la realidad, dividiendo de esta manera la realidad en dos niveles distintos de sí. Dado que la relación entre las distintas fases de la realidad se da de modo interno, es claro que la trascendencia no tiene por qué concebirse extraña o fuera de la inmanencia, debido a que la primera constituye el momento por el cual lo sí mismo se hace necesaria e infinitamente distinto (externo) a sí y, por tanto, otro de sí. A pesar de la negatividad que lleva este momento reclama también su derecho la reconciliación, que busca unir los dos momentos anteriores que estaban en oposición. Esta sucesión de momentos se da no sólo a nivel del ser, sino que también y, principalmente se da en el de la ética. Los individuos no son externos al Estado, ni muchos menos, son externos a sí; unos y otros se constituyen recíprocamente, de ahí que su relación deba ser intrínseca.

El Estado, contrario a lo pensado por la mayoría de detractores de Hegel, no es el astro rey alrededor del cual gira toda la vida social; si bien el Estado es definido por Hegel como sustancialidad ética, es decir, como la concreción del reino de la libertad, no podemos asegurar con esto que el Estado sea, por así decirlo, la realización definitiva de la libertad. Cabe aclarar que la libertad no constituye propiamente una esencia inmutable y eterna, sino que está en constante movimiento, lo que apunta a una concepción "heraclítea" de la realidad. Si tenemos en cuenta el modo como se manifiesta la libertad se evidencia la necesidad de su paso por distintos momentos que forman parte del despliegue de esa realidad; y más bien es la justicia —no extraña a su naturaleza—, aquella que pone orden entre estos momentos.

Pero la justicia no es una esencia extraña, que se halle en el más allá ni la realidad indigna de ella de mutuos ardides, traiciones, ingratitudes, etc. que a la manera de lo contingente carente de pensamiento ejecutara la sentencia como una conexión al margen de todo concepto y una acción o una omisión inconsciente; no, sino que, como justicia del derecho humano, que reduce a lo universal el ser para sí que se sale de su equilibrio, la independencia de los estamentos y los individuos, es el gobierno del pueblo, que es la individualidad presente ante sí de la esencia universal y la voluntad propia y autoconsciente de todos. Pero la justicia que reduce de nuevo a equilibrio a lo universal cuando se hace demasiado prepotente sobre lo singular, es asimismo el espíritu simple de lo que ha sufrido el desafuero no escindido en lo que sufre y en una esencia situada en el más allá; ello mismo es la esencia subterránea, y es su Erinia la que se encarga de la venganza (Hegel, 1971, pp. 271-272).

Aquí cabría decir, que más allá del derecho convencional en Hegel, hay un derecho que tiene una prioridad sobre este derecho convencional, y este es el derecho natural. Ahora bien, esto puede afirmarse a partir de planteamientos de los antiguos —Anaximandro y Heráclito—, quienes concebían la aparición de lo contingente como un acto de injusticia o rebeldía radical frente al ser inmutable, pero eso haría parte de otro estudio que no abordaremos en esta oportunidad (Ávila, 2011, pp. 61-83).

HACIA UNA NUEVA ÉTICA

Nuevas manifestaciones de la sociedad civil, tales como la Primavera árabe o el movimiento mundial de Los indignadospueden generarnos a muchos la sensación de confusión y desconcierto; y por eso no dan espera en nosotros, reacciones tales como el estupor. Sin embargo, no podemos negar que racionalmente estos mismos hechos admiten otra lectura. Si ante estos eventos un gran número de teóricos ha reaccionado con la más dura desconfianza al juzgar solamente el momento, creo que tampoco nosotros podríamos hacerlo, si queremos evitar caer en determinismos. No obstante, ese exceso que a muchos parece una moda pasajera, en realidad, refleja la verdadera infinitud de lo real (Díaz, 2009, pp. 10-34). Ya que no cabe decir que lo real carece de sentido, debemos aceptar que precisamente ese movimiento, en apariencia azaroso, constituye la médula misma de la realidad. Si Hegel nos ha mostrado de qué modo pueden conciliarse la necesidad —que toma muchas veces forma de imposición de una realidad que resulta para todos avasalladora— y la libertad —que es el bien más anhelado y así mismo el más celosamente defendido por el sujeto— a través de un proceso que lleva a la interiorización de la libertad dentro de la necesidad; y si la necesidad y la libertad pueden articularse en un sistema racional, vale la pena esforzarnos por apartar la bruma que queda tras esta sucesión desparramada de hechos, sello de nuestro tiempo, y partir de ahí para hacer nuestra reflexión sobre lo real.

Es sabido que la filosofía derrideana recusa toda conciliación de los contrarios. Sin embargo, la interrupcióninminente entre lo Mismo y lo Otro en sentido ontológico, nos permite pensar también la mayor proximidad entre lo uno en relación a su contrario en la ética "(...) muy al contrario y mucho más allá de su contrario" (Rocha, 2010, p. 122). Esta persistencia de la dialéctica o relación de los opuestos —no contrarios entre sí— hace posible de modo simultáneo una metafísica del yo en relación con el otro. Precisamente es esa diferenciación del sujeto de ese otro que lo desborda, es aquella que permite el desarrollo de la subjetividad y le hace bienvenida a toda suerte de contingencias dentro de ese estadio —refiriéndonos en sentido propio a la sociedad civil—.

Hoy cuando esa irrupción del otro "de refugiados de toda especie, inmigrados con o sin ciudadanía, exiliados o desplazados, con o sin papeles, desde el corazón de la Europa nazi a la ex Yugoslavia, desde el Medio Oriente a Ruanda, desde el Zaire hasta California, desde la iglesia de San Bernardo al distrito XIII de París, camboyanos, armenios, palestinos, argelinos y tantos y tantos otros" (Derrida, 1998, p. 97) excede toda razón, toda ética, todo derecho y toda política, es válido hablar por eso de la no-razón; de la no-ética; del no-derecho; de la no-política. No hay otro modo de que la razón, la ética, el derecho ni la política lleguen a su identidad dialéctica. En ningún momento se ha planteado una destrucción definitiva, al contrario, aquí la identidad no descarta la diferencia, sino que la asume como su propio elemento (Díaz, 2009, pp. 10-34).

No puede ser que no veamos que esos otros —excluidos, la mayor parte de las veces—, "los grandes perdedores del sistema [reclaman] una mutación del espacio socio y geopolítico, una mutación jurídico-política pero, antes que nada, si este límite conserva aún su pertinencia, una conversión ética" (Derrida, 1998, p.39). Sin duda nuevas formas de participación y de agencia de los sujetos pueden conducir al fortalecimiento de la democracia en los contextos local y global. Ello supone primero una apertura de la razón al otro. Más y más la razón parece estar obligada por una "fuerza suave" a dar saltos. Y por otro lado, cabe preguntarnos si estos saltos no son una interrupción de la razón misma. Evidentemente, la razón se aboca a sí misma a dar saltos más allá de sí en la búsqueda de la realización de la libertad en la sustancialidad ética; saltos que tal vez debamos llamar ahora, de un modo prematuro, una filosofía de la sociedad civil.

Ya no debe resultarnos extraño hablar de saltos, o arriesguémonos a decirlo, de interrupciones de la razón. Como tampoco es descabellado hablar de una conexión entre el concepto de sociedad civil y una supuesta filosofía que hemos hecho bien en llamar de la sociedad civil.

UNA FILOSOFÍA DE LA SOCIEDAD CIVIL

El filósofo francés Gilles Deleuze en su libro ¿Qué es la filosofía? pone como pretexto un buen tema para preguntarnos acerca de la filosofía. Allí se comprende la filosofía como un camino en permanente construcción (Deleuze, 1999, p. 39), que no busca respuestas últimas, sino que continuamente está destruyéndose a sí misma, al tiempo que se vuelve a construir. El capítulo sobre el concepto hace referencia al carácter del concepto como tal, y encontramos que cada uno constituye un "acto" del pensamiento (Deleuze, 1999, p. 27). "Un concepto es una heterogénesis, es decir una ordenación de sus componentes por zonas de proximidad. Es un ordinal, una intención común a todos los rasgos que lo componen. Como los recorre incesantemente siguiendo un orden sin distancia, el concepto está en estado de sobrevuelorespecto de sus componentes" (26).

Los conceptos muestran esta misma fragmentariedad; son "partícipes de una cocreación"; coexisten unos con otros (24), por tanto, sus mismas fronteras cambian todo el tiempo. El concepto, como tal, propiamente deviene.

Este enfoque que nos ofrece Deleuze acerca de la filosofía puede ayudarnos a afirmar lo que dijimos anteriormente, que el concepto de sociedad civil deviene en filosofía. Si hablamos de nuevas pistas que apuntan a una filosofía de la sociedad civil lo hacemos a partir del hecho de que la realidad social sigue un itinerario, tal como nos lo muestra Hegel.

Si en la interacción y en las construcciones sociales podemos ver que la homogenización, la univocidad y la unilateralidad dejan de ser las propiedades de la realidad, del mismo modo podemos constatar que dentro de los sistemas de análisis de la realidad los sistemas lineales o longitudinales muestran hoy su gran deficiencia frente a los fenómenos, imponiéndose así, cada vez más, el uso de sistemas complejos. La diversidad, la polisemia y la multilateralidad son características del contexto social que no pueden desconocerse y que determinan los fenómenos y manifestaciones sociales. Hegel concluyó que así como se daban inevitablemente las contradicciones en la realidad, estas mismas contradicciones se elevaban a la generalización filosófica para poder expresar filosóficamente las contradicciones del ser (Lukács, 1970, pp. 403-404). Debemos admitir que en esa reflexión del pensamiento sobre la realidad, éste asume de manera inevitable las mismas condiciones que encuentra en la realidad social.

La filosofía no oculta su sobresalto ante los acontecimientos dados más recientemente. Para algunos ello ha condenado a la filosofía a un mutismo y a una especie de estado espectral e insustancial. No es justo decir que asistimos por eso a un fin de la filosofía, sino a una interrupción de la misma. Creo que esta visión fatalista de la filosofía recae exactamente sobre la unilateralidad con que se asume la historia, y no propiamente sobre la filosofía. Debemos decir que la filosofía ha vuelto sobre una perspectiva "heraclítea" de la realidad, que percibe lo real en continuo movimiento y ve la identidad en la continuidad del movimiento más que en un no movimiento.

Esta comprensión de la realidad a través de flujos y de fuerzas en continuo movimiento y en oposición (Hegel, 1971, pp. 83-88) apela a una nueva manera de entender la filosofía, que coincide con esta realidad que se muestra de forma dialéctica.

Si Platón nos enseñó en El político que la parte no puede confundirse con el todo (Platón, 2008, 262a–263e), creo que una interrupción de la filosofía no niega propiamente la posibilidad de concebir la contradicción de la filosofía consigo misma. Como nos ha enseñado Deleuze, el pensamiento se asemeja a un plano de inmanencia, donde la filosofía, al igual que la historia de la filosofía se nos revela como un archipiélago; esto es, como un conjunto abrupto de conceptos, a modo de isolats (Deleuze, 1999, pp. 60-62) que se diferencian unos de otros. Ciertamente nos queda algo difícil: hablar de una continuidad o de linealidad en la filosofía. Los componentes del todo, por decirlo así, se mueven al interior del todo, y de la misma forma contribuyen al movimiento del todo hasta el infinito —"movimiento sin movimiento"—. Si quisiéramos considerar el todo, tendríamos que concebirlo como algo absoluto e infinito en sí y para sí que se hace presente a sí mismo en la medida en que las contradicciones en su interior llegan a consumarse. Siendo así, debemos admitir que para poder hablar de filosofía tenemos que hablar necesariamente de una no-filosofía.

El tema de la sociedad civil tiene que llevarnos no sólo a una comprensión de la realidad, sino también a una nueva comprensión de la filosofía. No hay lugar para pensar que la filosofía constituya un saber último, todo lo contrario, resulta ser un saber en construcción. Como afirma el profesor Jorge Aurelio Díaz en su artículo "Lo absoluto del saber absoluto":

El pensamiento hegeliano debe hacernos pensar que el sentido de un saber absoluto sólo puede ser el de un saber que ha alcanzado la conciencia humana en un momento dado de su desarrollo histórico, y que constituye un hito imprescindible en ese mismo desarrollo; pero se trata de un hito que, a la vez que corona los esfuerzos del pasado, establece un punto de partida para los desarrollos futuros (Díaz, 2009, pp. 10-34).

Ante nuevas categorías y perspectivas que surgen en medio de la inmensa constelación que llamamos sociedad civil conviene hablar de una filosofía de la sociedad civil, que una vez más revela la infinitud de la realidad a la que apuntaba Hegel.

CONCLUSIÓN

La ética nos exige ir más allá de sí misma; y lanzarnos más allá de sí implica que podamos captar, en toda su complejidad, ese movimiento incesante que se encuentra en la base de las interacciones humanas. Lo nuevo se muestra cada día con otro rostro y revela la insuficiencia de nuestras instituciones para afrontar el cambio, o tal vez tengamos que decirlo, para acogerlo. Se acoge lo otro, y en esa medida, se acoge lo diverso, es decir, lo otro de mí. Lo otro de mí precisa rebasar la clásica filosofía del sujeto o filosofía del entendimiento. Eso, desde luego, incluye un cambio de la lógica. Lo otro de mí cabe sí en una lógica polivalente, no en la reflexión infinita del yo. Solamente en un pensamiento donde la mismidad del yo al igual que la diferencia de lo otro de mí son inmanentes es posible pensar la sociedad civil.

REFERENCIAS

Deleuze, G. (1997). Crítica y clínica. Barcelona: Anagrama.

Deleuze, G. (1999). ¿Qué es la filosofía? Barcelona: Anagrama.

Derrida, J. (1998). Adiós a Emmanuel Lévinas. Palabra de acogida. Madrid: Trotta.

Hegel, G. W. F. (1971). Fenomenología del espíritu. México: Fondo de Cultura Económica.

Hegel, G. W. F. (1993). Fundamentos de la Filosofía del Derecho. Madrid: Libertarias-Prodhuri.

Knowles, D. (2002). Routledge Philosophy Guidebook to Hegel and the Philosophy of Right. New York: Routledge.

Lukács, G. (1970). El joven Hegel y los problemas de la sociedad capitalista. México: Grijalbo.

Papaioannou, K. (1975). Hegel. Madrid: EDAF.

Platón (2008). Critón; El Político. Madrid: Alianza.

CIBERGRAFÍA

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Díaz, J. (2009). "Lo absoluto del saber absoluto". Tomado de: Eidos. (11) pp.10-34. Recuperado de: http://rcientificas.uninorte.edu.co/index.php/eidos/article/view/1346/872. Consultado el 02/09/2012).

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